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martes, 8 de enero de 2008

Acerca Del Sindrome De Down

Todos los niños con Síndrome de Down necesitan del trabajo en conjunto del pediatra, la familia y la educación para lograr su desarrollo integral y la mejor calidad de vida posible.

La atención médica está dirigida a integrar todas las necesidades del niño y de su familia y a reforzar sus capacidades mediante el estímulo oportuno y adecuado.

Los controles de salud son importantes en el seguimiento de todo niño y más aún en los niños con Síndrome de Down.

El pediatra a cargo controlorá la evolución del crecimiento y desarrollo neurológico, la conducta alimentaria, la vacunación y los logros alcanzados en cada etapa del niño, fruto del trabajo con la estimuladora, fonoaudiologa, psicopedagoga, familia, etc.

Los controles desde el nacimiento permiten la detección de problemas de salud asociados al Sme. de Down, tales como cardiopatías congénitas, trastornos gastrointestinales, ortopédicos, oftalmológicos, etc.El Síndrome de Down es una alteración genética a nivel del cromosoma 21 que se produce en el mismo momento de la concepción, al unirse el óvulo con el espermatozoide.
La causa que la provoca es, hasta el momento, desconocida.

Tanto el óvulo como el espermatozoide pueden poseer un cromosoma de más.
De esta manera uno de los dos aportará 24 en lugar de 23 cromosomas y nacerá entonces una persona con Síndrome de Down, que tendrá en total 47 cromosomas, en lugar de los 46 correspondientes.
Ese cromosoma extra se alojará en el par 21, por eso se conoce con el nombre TRISOMIA 21 (3 copias del cromosoma 21).

Cualquier persona puede tener un niño con Síndrome de Down, no importa su raza, credo o condición social. Está comprobado que el riesgo de procrear un niño con Sme. de Down aumenta con la edad materna.Esta demostrado tambien que el aumento de la edad paterna incementa el riesgo.

En la Argentina y Latinoamerica la incidencia global de Sme. de Down es de 1 cada 670
recién nacidos vivos.

Características físicas más comunes en niños con Sindrome de Down

  • Cara plana
  • Nariz pequeña
  • Separación de los ojos con puente nasal ancho
  • Oblicuidad de los párpados
  • Manos y dedos cortos
  • Pliegue en palma de la mano único
  • Disminución del tono muscular (hipotonía)
  • Mayor movilidad articular (hiperlaxitud)
  • Baja talla
  • Orejas de implantanción baja
El diagnóstico que se les realiza es básicamente clínico. Esto quiere decir que en el momento del nacimiento y, ante ciertos rasgos físicos, se puede tener una presunción del Síndrome.

El niño con Sindrome de Down deberá ser controlado en forma habitual por el pediatra de cabecera.

Es fundamental que la familia tome conciencia de la necesidad y relevancia de los controles médicos ya que es la manera de prevenir, solicitar estudios y realizar consultas con otros especialistas (genetista, oftalmólogo, endocrinologo, traumatólogo, cardiólogo, etc)

Durante el primer mes de vida será necesario confirmar el diagnóstico mediante el estudio genético y la interconsulta con el genetista.
Se solicitarán consultas y estudios para descartar Cardiopatias, trastornos tiroideos, displasia de caderas, etc.

El rol del pediatra en esta etapa es muy importante ya que la familia necesita contención.
Si es necesario debe ofrecerse apoyo psicológico y el contacto con otros padres que transitan por la misma situación (Asociaciones y Sociedades de Padres de niños con S. Down)

Es importantísimo estimular la lactancia materna desde el inicio ya que dará ventajas fundamentales desde lo nutricional, imunologico, desarrollo y lógicamente desde lo afectivo. Los niños con Síndrome de Down podrán desarrollar todo su potencial de aprendizaje y seguirán los mismos pasos de desarrollo que el resto de los niños, sólo que lo harán más lentamente. Dependerán fundamentalmente de una familia sólida que les brinde amor y pertenencia y de profesionales de apoyo que crean primero en ellos como "personas" y luego como "personas con Síndrome de Down".

Fuente: zonapediatrica.com

domingo, 6 de enero de 2008

Acerca De La Estimulación Temprana

¿Qué es Estimulación temprana?

La estimulación temprana es definida por Montenegro como "el conjunto de acciones que proporcionan al niño experiencias necesarias desde el nacimiento para desarrollar al máximo su potencial , a través de personas y objetos en cantidad, calidad y oportunidad adecuada, en el conteto de situaciones de variada complejidad que generen en el niño un cierto grado de interés y actividad, logrando una relación dináimica con su medio y un aprendizaje efectivo"

El termino estimulación temprana viene de la literatura anglosajona que habla de "early intervention" o "early stimulation". Se comenzó a emplear para denominar programas de prevención secundari en nios de riesgo biológico.

Desde hace unos años se aplica más adecuadamente el concepto de "intervención oportuna" orientando más a la tarea de evaluación, prevención y detección de trastornos del desarrollo que ejerce el equipo de salud, desde la atención ambulatoria, fomentando el máximo desarrollo de las potencialidades individuales de cada niño.

Dejandose el termino de Estimulación Temprana al tratamiento de niños con patologías del desarrollo y a establecidas y con una orientación más pedagógica.

Otro concepto es el de "intervención temprana" que se refiere al acopañamiento del desarrollo y terapéutica en bebés con patología probable o ya diagnosticada. Requiere de un profundo conocimiento del neurodesarrollo y experiencia con bebés pequeños.

Según E.Köng, los niños con trastornos del neurodesarrollo que reciben terapéutica temprana (antes de los 12 meses de edad) presentan bajo indice de retardo mental.

Los programas en bebés de alto riesgo (prevención secundaria) consisten en la identificación e intervención temprana en niños aparentemente asintomáticos pero con posibles trastornos en su desarrollo, impiden su empeoramiento y sirven como guía anticipada en la prevención de osibles discapacidades neurológicas futuras.

El cuidado y la atención en la manipulación , los cuidados y cambios posturales de lactantes de alto riesgo y/o con anormalidades y a establecidas del tono y la postura pueden mejorar la futura función motora al faciltar la adquisición de patrones de normalidad y /o supresión de aquellos anormales (prevención terciaria).

Fuente: zonapediatrica.com

lunes, 31 de diciembre de 2007

Malos Hábitos: Como Se Adquieren

Muchos padres no saben qué hacer para que sus hijos abandonen alguna mala costumbre como morderse las uñas, chuparse los dedos, enrollarse los pelos en el dedo, hurgarse la nariz, decir palabrotas, etc. Y muchos de ellos tienen razón en preocuparse ya que algunas costumbres que se inician en la infancia, pueden conservarse hasta la edad adulta. Además, por detrás de cada mala costumbre existe algo que pueda justificarla. Es decir que el mal hábito puede ser apenas una forma que el niño tenga de expresar algo que le esté molestando.

Es necesario estar atento y, siempre que sea posible, se debe cortar lo malo por la raíz. Pero sin agobios ni ansiedades, porque en este caso los resultados pueden no ser nada buenos. Con paciencia, determinación y mucho cariño, todo se soluciona para el bien de los niños.

Según el Dr. Pedro Barreda, de padiatraldia, no todas las manías o actos repetitivos son motivo de preocupación. Dependen de la edad del niño, de las circunstancias y de la frecuencia con que aparezca el habito. A veces sencillamente se tratan de gestos que pertenecen a su lenguaje corporal.

¿Cómo un niño adquiere un mal hábito?
Existen algunos motivos por los que un niño empieza a repetir una mala acción. Una de las vías para adquirir un mal hábito es la imitación. Los niños, principalmente los más pequeños, aprenden imitando. En casa, los niños imitan a sus padres y/o hermanos. En la escuela, a sus compañeros. Si el niño, no todos, convive con alguien que guiña los ojos a cada tres por cuatro, es probable que con el tiempo llegue a imitarlo e inconscientemente se inicia un hábito. Lo mismo ocurre si los padres de este niño están diciendo palabrotas todo el día. ¿Cómo querrán ellos que su hijo no aprendan lo mismo? Hay que introducir buenos hábitos en la vida de los niños, y todo empieza en la familia, en la casa.

Otra vía de adquisición de un mal hábito puede tratarse de señales que el niño emite cuando no encuentra ni tiene palabras para expresar lo que siente o lo que le preocupa. Acaban comunicándose a través de alguna mala costumbre. En niños mayores, lo mismo puede pasar si ellos no encuentran diálogo en la familia, o no son entendidos por sus padres. Acaban adquiriendo un mal hábito para llamarles la atención. Es probable que, en estos casos, el niño se desahogue en una mala acción que se convertirá, en muchos casos y con el tiempo, en un mal hábito.

Fuente: guiainfantil.com

domingo, 30 de diciembre de 2007

Disfemia o tartamudez

Aparece normalmente en los primeros años de vida cuando el niño empieza a desarrollar el lenguaje. Por eso es importante atajar el problema en sus primeros momentos visitando un logopeda para que éste aconseje a los padres cuál es el mejor tratamiento para su caso concreto.

No hay que alarmarse si el niño de forma puntual y existiendo una causa justificada de repente habla peor o deja de hablar en algunas ocasiones, esto puede deberse a un problema de celos, de nervios por un cambio importante en la vida del niño o en la familia, etc. Si se trata de algo así pasará sin más, el niño volverá a expresarse sin dificultad en poco tiempo.

Sí hay que estar más atento cuando el problema se hace más intenso en calidad y en tiempo, por ejemplo, cuando el niño tiene de uno a dos años y observamos que no responde a nuestras preguntas con respuestas cortas o no es capaz de reconocer objetos sencillos y pedirlos con señales. Cuando es algo mayor podemos darnos cuenta que existe un problema real cuando teniendo edad de pronunciar claramente algunas palabras sencillas, no lo hace o bien se expresa con dificultad de manera que no se entiende lo que dice.

Cuando el niño crece es más identificable el problema ya que tiene un lenguaje más o menos fluido y observaremos cómo al hablar repite de forma muy rápida varias veces una sílaba de una palabra que quiere pronunciar, alarga el sonido de las vocales más de lo normal o incluso tiene dificultades a la hora de pronunciar algunas consonantes.

¿Cuál es la causa de esta disfunción en el habla? Los especialistas que han estudiado el tema creen que la tartamudez se debe a la alteración de un gen, de manera que se tendrá más o menos disposición a sufrirla si existen antecedentes familiares.

También podría deberse a algún tipo de anomalía a nivel cerebral, ya que se ha demostrado mediante pruebas en personas que sufren este trastorno, que algunas zonas de este órgano muestran alteraciones mientras el niño intenta expresarse.

Lo que los logopedas recomiendan es no esperar demasiado tiempo para acudir a un especialista, puesto que debe corregirse en la primera etapa del desarrollo del niño y ésta acaba a los seis años. Y sobre todo, darle la justa importancia al problema, sin enfadarse con el niño ni atosigarle para que pronuncie bien, ello no conduciría a nada positivo, al contrario, podría crearle un estrés o ansiedad que en nada favorece su curación.

Si el tratamiento es posterior a esta edad, es de difícil solución, aunque existen casos en que con el tiempo puede solventarse por sí solo.

Fuente: mujeractual.com

jueves, 27 de diciembre de 2007

Depresión postparto

Pensemos en una situación ideal: estoy en pareja y hemos decido tener un hijo, ¿acaso eso no es uno de los mayores regalos de la vida? A pesar de saberlo y sentirlo con todo su ser, las mujeres caen en una depresión después del alumbramiento o hasta un año después, según un nuevo estudio realizado en Argentina.

El fenómeno de la depresión postparto es un tanto complejo, ya que oscila entre la felicidad de haber sido madre y una suerte de estado de alteración incomprensible ante esta nueva realidad.

El estudio realizado por un grupo de obstetras, psicólogos y psiquiatras argentinos demostró que el 18% de las mamás presenta síntomas de depresión apenas dan a luz, y que otro 17% empieza a padecerlos seis meses o un año después; y que muchas madres no saben cómo afrontar esta realidad.

Entre los síntomas más comunes de la depresión postparto se cuentan:
Fatiga, insomnio, pérdida de apetito, como factores físicos.
Irritabilidad, tristeza, ansiedad e incapacidad de disfrutar, como factores emocionales.

Un situación verdaderamente adversa ante la felicidad que debería provocar la llegada de un nuevo miembro de la familia, es por esto que a partir de los estudios realizados se puede pensar en tratamientos (farmacológicos y de psicoterapia) para ayudar a las madres a afrontar este problema, algo que es una falta en muchos sistemas de salud pública.

Los expertos argentinos sostienen que el apoyo médico y emocional para la madre debe comenzar en el mismo hospital, antes de ser dada de alta para evitar cuadros más traumatizantes.

Brooke Shields ha sido una de las tantas mujeres que ha sufrido una profunda depresión postparto y a partir de su experiencia personal, se convirtió una luchadora de este mal, presentando ante la cámara de Estados Unidos una ley que proteja y eduque a las futuras mamás en esta enfermedad.

martes, 18 de diciembre de 2007

Autoestima en Los Niños

La autoestima es un tema que despierta a cada día un gran interés, no-solo de psicólogos como también de madres y padres. Es una preocupación presente en muchas casas y conversaciones. Y eso se puede entender por la relación que está teniendo la autoestima con problemas como la depresión, anorexia, timidez, abuso de drogas, y otros. Algunos expertos afirman que una baja autoestima puede llevar a una persona a tener estos problemas, mientras que una buena autoestima puede hacer con que una persona tenga confianza en sus capacidades, no se deje manipular por los demás, sea más sensible a las necesidades del otro, y entre otras cosas, que esté dispuesto a defender sus principios y valores. Lo ideal sería que los padres no se preocupasen solamente en mantener una buena salud física a sus hijos, pero que mirasen más por la salud emocional de los mismos. La autoestima es una pieza fundamental en la construcción de una efectiva infancia y adolescencia.

¿Qué es la autoestima?
Se puede definir la autoestima de diversas formas, pero su contexto continuará siendo el mismo. La autoestima es la conciencia de una persona de su propio valor, el punto más alto de lo que somos y de nuestras responsabilidades, con determinados aspectos buenos y otros mejorables, y la sensación gratificante de querernos y aceptarnos como somos por nosotros mismos y hacia nuestras relaciones. Es nuestro espejo real, el cual nos enseña cómo somos, qué habilidades tenemos, a través de nuestras experiencias y expectativas. Es el resultado de la relación entre el temperamento del niño y el ambiente en el que éste se desarrolla.

La autoestima es un elemento básico en la formación personal de los niños. De eso dependerá su desarrollo en el aprendizaje, en las buenas relaciones, en las actividades, y por qué no decirlo, en la construcción de la felicidad. Cuando un niño adquiere una buena autoestima se sentirá competente, seguro, y valioso. Entenderá que es importante aprender, y no se sentirá disminuido cuando necesite de ayuda. Será responsable, se comunicará con fluidez, y se relacionará con los demás de una forma adecuada. Al contrario, el niño con una baja autoestima no confiará en sus propias posibilidades ni de las de los demás. Se sentirá inferior frente a otras personas, y por lo tanto se comportará de una forma más tímida, más crítica, con poca creatividad, lo que en muchos casos le podrá llevar a desarrollar conductas agresivas, y a alejarse de sus compañeros y familiares.

La autoestima no es una asignatura de un currículum escolar. Pero sí debe ser un espacio jamás ignorado por los padres y profesores. Hay que estar atentos al lado emocional de los niños. Durante la etapa desde el nacimiento a la adolescencia, por su vulnerabilidad y flexibilidad, busca mejorar la autoestima de tu hijo. Todo lo que se consigue en este periodo puede sellar su conducta y su postura hacia la vida, en la edad adulta.

Los problemas del aprendizaje afectan a 1 de cada 10 niños en edad escolar. Son problemas que pueden ser detectados en los niños a partir de los 5 años de edad y constituyen una gran preocupación para muchos padres ya que afectan al rendimiento escolar y a las relaciones interpersonales de sus hijos.

Un niño con problemas de aprendizaje suele tener un nivel normal de inteligencia, de agudeza visual y auditiva. Es un niño que se esfuerza en seguir las instrucciones, en concentrarse, y portarse bien en su casa y en la escuela. Su dificultad está en captar, procesar y dominar las tareas e informaciones, y luego a desarrollarlas posteriormente. El niño con ese problema simplemente no puede hacer los que otros con el mismo nivel de inteligencia pueden lograr.

El niño con problemas específicos del aprendizaje tiene patrones poco usuales de percibir las cosas en el ambiente externo. Sus patrones neurológicos son distintos a los de otros niños de su misma edad. Sin embargo tienen en común algún tipo de fracaso en la escuela o en su comunidad.

Cómo detectar problemas de aprendizaje en los niños
No es nada difícil detectar cuando un niño está teniendo problemas para procesar las informaciones y la formación que recibe. Los padres deben estar atentos y conscientes de las señales mas frecuentes que indican la presencia de un problema de aprendizaje, cuando el niño:

- Presenta dificultad para entender y seguir tareas e instrucciones.
- Presenta dificultad para recordar lo que alguien le acaba de decir.
- No domina las destrezas básicas de lectura, deletreo, escritura y/o matemática, por lo que fracasa en el trabajo escolar.
- Presenta dificultad para distinguir entre la derecha y la izquierda, para identificar las palabras, etc. Su tendencia es escribir las letras, palabras o números al revés.
- Le falta coordinación al caminar, hacer deportes o llevar a cabo actividades sencillas, tales como aguantar un lápiz o amarrarse el cordón del zapato.
- Presenta facilidad para perder o extraviar su material escolar, como los libros y otros artículos.
- Tiene dificultad para entender el concepto de tiempo, confundiéndo el "ayer", con el "hoy" y/o "mañana".
- Manifiesta irritación o excitación con facilidad

Características de los problemas de aprendizaje
Los niños que tienen problemas del aprendizaje con frecuencia presentan, según la lista obtenida de "When Learning is a Problem/LDA(Learning Disabilities Association of America)", características y/o deficiencias en:

Lectura (visión)
El niño acerca mucho al libro; dice palabras en voz alta; señala, sustituye, omite e invierte las palabras; Ve doble, salta y lee la misma línea dos veces; no lee con fluidez; tiene poca comprensión en la lectura oral; omite consonantes finales en lectura oral; pestañea en exceso; se pone bizco al leer; Tiende a frotarse los ojos y quejarse de que le pican; presenta problemas de limitación visual, deletreo pobre, entre otras.

Escritura
El chico invierte y varía el alto de las letras; no deja espacio entre palabras y no escribe encima de las líneas; Coge el lápiz con torpeza y no tiene definido si es diestro o zurdo; mueve y coloca el papel de manera incorrecta; trata de escribir con el dedo; tiene pensamiento poco organizado y una postura pobre, etc.

Auditivo y verbal
El niño presenta apatía, resfriado, alergia y/o asma con frecuencia; pronuncia mal las palabras; respira por la boca; se queja de problemas del oído; se siente mareado; se queda en blanco cuando se le habla; habla alto; depende de otros visualmente y observa el maestro de cerca; no puede seguir más de una instrucción a la vez; pone la tele y la radio con volumen muy alto, etc.

Matemáticas
El alumno invierte los números; tiene dificultad para saber la hora; pobre comprensión y memoria de los números; no responde a datos matemáticos, etc.

Social / Emocional Niño hiperactivo, con baja autoestima y atención.