El decálogo de la alimentación saludable
1.- Variada.
Acostumbra a tu hijo o hija cuanto antes a que coma de todo y a degustar los sabores de distintos alimentos. La clave para educarle en hábitos alimentarios saludables está en ofrecerle una alimentación variada desde sus primeros años de vida. Es difícil que el niño aprenda a comer bien si no le has dado la posibilidad de tomar contacto con una gran variedad de alimentos.
2.- Sana.
Escoge los alimentos con menos grasa, con poca sal, abundantes vegetales (verduras, frutas, legumbres y cereales integrales), y en cantidades acordes a su apetito y a sus necesidades.
3.- Equilibrada.
Es imprescindible que conozcas el menú del colegio, para complementarlo con el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena, y hacer así una alimentación equilibrada. Los alimentos deben distribuirse a lo largo del día para que el cuerpo obtenga de ellos los nutrientes que necesita, según sus exigencias.
4.- Nutritiva.
Ofrécele alimentos de todos los grupos (frutas, verduras, carnes, pescados, cereales, legumbres…) para que pueda elegir los que más le gusten. Y está en tus manos evitar que tu hijo consuma habitualmente alimentos superfluos, llenos de calorías vacías, como dulces, refrescos, chucherías, patatas fritas de bolsa y similares o precocinados como hamburguesas y pizzas.
5.- Apetecible.
Si cocinas los alimentos (verduras, pescados, legumbres…) de diferentes maneras, combinas los alimentos que sabes que le gustan menos a tu hijo con otros que le agradan más y presentas los platos en la mesa de forma atractiva, tienes muchas garantías de que la comida le resulte más apetecible.
6.- Divertida.
Hazles partícipes de la compra, la elaboración de comidas, la preparación de la mesa, etc. Esto puede ser una oportunidad para que aprendan buenos hábitos y disfruten de la comida.
7.- Sorprendente.
Enséñales todo lo que sabes sobre los alimentos: para qué sirven, qué funciones desarrollan en el cuerpo, cuánto necesita el cuerpo de cada alimento…
8.- Ordenada.
Disfrutad en familia del momento de la comida o de la cena, en un ambiente relajado y tranquilo; siguiendo un orden a la hora de comer: primer plato, segundo plato y postre.
9.- Consistente.
Asegúrate de que el niño hace al menos 3 comidas consistentes al día: desayuno, comida y cena. Y si pasan más de 4 horas entre una y otra, anímale a que tome un tentempié.
10.- Educativa.
Es esencial que la educación de hábitos alimentarios saludables se lleve a cabo tanto en casa como en la escuela. La educación exige de la familia paciencia, dedicación, constancia, disciplina, no hacer concesiones inaceptables y también cierto respeto por el apetito del niño, siempre que su ritmo de crecimiento y desarrollo se encuentre dentro de la normalidad.
Fuente: consumer.es
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Una dieta balanceada y nutritiva, si bien es primordial a lo largo de la vida de las personas, lo es muy especialmente durante esta etapa de la futura mamá. Es que en este período, se impone satisfacer también los requerimientos nutricionales del bebé. Una de las condiciones fundamentales para mantener una dieta bien balanceada es no comer demasiado de cada uno de los grupos de alimentos, ya que se necesita variedad para obtener adecuados suplementos de proteínas esenciales, minerales y vitaminas. Los alimentos proteicos de alta calidad como las carnes, lácteos y huevos deben complementarse con los llamados alimentos energéticos como lo son los granos, el pan y sus derivados. Siempre en una cantidad adecuada.
En aquellos casos en que la futura mamá tenga sobrepeso, deberá limitar el consumo de alimentos calóricos tales como dulces, azúcares y grasas. Es aquí, entonces, donde habrá que complementar la dieta con un buen ingreso de proteínas, fundamentalmente con la ingesta de carnes, yogur, leche, queso y huevos que el nutrólogo indicará.
Es fundamental que en toda alimentación estén presentes estos cinco grupos de alimentos:
- Lacteos,
- Carnes rojas, pollo, pescado y huevos,
- Cereales y derivados,
- Frutas y
- Hortalizas
Lácteos
La leche es el mejor de estos alimentos por su alto contenido de proteína y calcio. Hay que tratar de incluirlas diariamente en la dieta, descremada y vitaminizada.
El queso es mucho más rico en proteínas y calcio, conteniendo, además, vitaminas A y D; pero alguno de ellos, en especial los quesos duros, conviene evitarlos ya que poseen un mayor contenido de grasa.
Los más solubles son los quesos blancos de untar descremados y los llamados blandos: fresco, port salut, y mozzarella; o los de bajas calorías.
La manteca y la crema contienen un alto porcentaje de grasas, por este motivo es conveniente reemplazarlos por quesos untables.
En aquellos casos en que la leche no sea de su agrado, es posible intentar incluirla por medio de sustitutos como el yogur o leche cultivada descremada.
También puede incluirse la leche como reemplazo del agua en la preparación de gelatinas preferentemente de bajas calorías.
Carnes y huevos
Las carnes rojas, que deben ser magras (quitarle la grasa antes de cocinar), incluirlas por lo menos una vez al día.
Contienen una buena cantidad de proteínas de alta calidad y hierro, nutrientes que también se hallan en las llamadas carnes blancas, ya sea pollo o pescado.
Pero éstas con una ventaja adicional, tienen menor cantidad de grasa y más fácil digestibilidad. El hierro, calcio, grasas, proteínas, vitaminas A y D son componentes del huevo y permiten que este alimento reemplace en algunas ocasiones a la carne, en omeletes (que pueden ser con queso y verdura), budines, preparados revueltos, etc., pero siempre teniendo en cuenta que el tipo de preparación elegido no implique excesivas calorías.
La cantidad de huevo en la dieta de una embarazada es de 2 unidades semanales, y puede, además, incorporar una clara por día.
Pan, galletas y cereales
Los cereales constituyen una fuente importante de carbohidratos y de fibra si se las consume en forma integral (pan negro o galletitas integrales).
En cantidad moderada, son un buen complemento en la dieta, ya que estos poseen fibra y mucha más cantidad de vitamina del complejo B.
Frutas y cereales
Los vegetales de hoja poseen importante cantidad de vitamina C y fibra. Es mejor consumirlos crudos o cocidos al vapor para evitar la pérdida de importantes sustancias nutritivas. En el caso de la zanahoria y el zapallo o calabaza poseen gran cantidad de betacarotenos precursores de la vitamina A. En cuanto a los cítricos, frutillas y kiwi poseen adecuada cantidad de vitamina C.
Recomiendan la ingesta mínima de una unidad al día.
Líquidos
Se debe tratar de beber al menos 2 litros por día de jugos de compota sin azúcar, té, mate cocido, agua mineral, soda, caldos desgrasados, (jugos o gaseosas dietéticas, 1 litro por día)
Control de peso y embarazo
La embarazada con sobrepeso deberá reducirlo bajo estricto control médico, ya que una dieta inadecuada en calorías puede condicionar un bajo aporte de nutrientes esenciales lo que influirá negativamente en el normal desarrollo bebé y en ella misma.
Las proteínas de la dieta deben ser, fundamentalmente, de alta calidad (carne, huevos, lácteos) pues son las que el bebé mejor aprovecha para formar sus propios tejidos.
Seleccionando adecuadamente fuentes proteicas con bajo porcentaje de grasa (leche descremada, pescado, carnes magras), se garantiza un buen aporte de proteínas, vitaminas y minerales esenciales sin aumentar mucho las calorías de la dieta.
Paralelamente, el sobrepeso durante la gestación requiere reducir la ingestión de alimentos muy energéticos (dulces, azúcares, miel, confituras, grasas) y, en menor medida, las harinas, limitándolas a las cantidades mínimas previstas para cubrir el valor calórico que fije el nutrólogo en cada caso.
Pocos períodos de la vida exigen tanto cuidado en la elección, cantidad y calidad de los alimentos que se ingieren. Es necesario un estricto control médico en cada caso particular evitando de esta manera el problema del sobrepeso.
Fuente: zonadiet.com
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El sueño es un período del día o de la noche de duración variable durante el cual los niños descansan, elaboran temas que les preocupan, maduran física y psíquicamente, y aprenden a independizarse del resto del mundo (sobre todo de mamá y papá) por algunas horas.
Entonces, no es dificil llegar a la conclusión de que conciliar el sueño parece ser una tarea complicada para los niños, un verdadero desafío, un momento de gran vulnerabilidad.
Según estudios realizados en la Universidad de Colorado, todos los bebes transitan por ciclos de sueño liviano y profundo durante una misma noche.
A lo largo del desarrollo, es esperable que los primeros vayan disminuyendo y los segundos aumentando. Aproximadamente a la edad de 4 meses, el bebe logra dormir 3 o 4 horas seguidas.
Dentro de este periodo hay 90 minutos de sueño muy profundo, y en los extremos el sueño es liviano, casi un estado de semialerta.
En estos momentos es cuando el bebe está propenso a despertarse. Minutos después, entrará en la proxima fase de sueño profundo, con lo cual completará su descanso nocturno de aproximadamente 8 horas.
El modo de actuar de los padres durante ese intervalo de vigilia es fundamental.
Si encienden la luz, alzan al niño o lo alimentan, es muy probable que no vuelva a dormirse tan facilmente, y, peor aún, que el hábito del sueño interrumpido se transforme en una fastidiosa costumbre.
Si por el contrario, al despertarse no encuentra una respuesta inmediata, se verá obligado a encontrar su propia rutina para continuar durmiendo.
Estos mismos estudios, aseguran que el ritmo circadiano de 24 horas ya esta firmemente arraigado al nacer, ya que el bebe los aprende durante el embarazo, acompañando a la madre.
El recién nacido ya tiene un modo propio de dormir y de despertarse. Por lo tanto, la tarea de los padres se resume sencillamente a generar el ambiente propicio para que mismo ritmo continue.
Que es el insomnio infantil?
El insomnio infantil es un trastorno que se caracteriza por alguna de las siguientes situaciones:
a) Dificultad para dormirse solo
b) Frecuentes despertares nocturnos (entre 3 y 15 veces); con imposibilidad de volver a dormirse sin ayuda de los padres
c) Sueño muy superficial
d) Menos cantidad de horas de sueño que lo normal para su edad
Los niños padecen insomnio por dos causas principales
1º) Adquisición errónea el hábito del sueño; el 70% de los bebes comienzan a dormir más de 4 horas seguidas a partir de los 3 meses de vida, y el 83 % duerme 8 horas al cumplir 5 o 6 meses.
Sin embargo, luego del año, todavía queda aproximadamente un 10 % de niños que no duerme la noche entera.
En este caso el niño debe ser re-educado y estimulado para dormir. Como todos los hábitos, este también se aprende por repetición, es decir, insistiendo en la misma táctica una y otra vez, con mucha paciencia, hasta lograr que el bebe se acostumbre a ello.
Los enojos por la noche son contraproducentes, ya que el bebe se angustia y solo lograremos que llore más, o que decida desafiar nuestro enojo con una larga noche sin dormir.
Es habitual que los padres interpreten que el niño se despierta para reclamar alimentos, pero, en realidad, a partir de los 6 meses aproximadamente, el organismo está en condiciones de utilizar las reservas de glucosa para tolerar un ayuno nocturno.
Por lo tanto, es muy probable que alimentándolo en medio de la noche, sólo logremos darle al bebé la "buena" idea de que hay un motivo válido para despertarse.
2º) Cualquier alteración de la rutina del bebé( una mudanza, el nacimiento de un hermanito); o, en los bebés muy activos, cualquier progreso madurativo que les produzca excitación (aprender a caminar, a gatear, etc).
De hecho, los bebés son altamente sensibles y perceptivos, y el sueño es en general el primer síntoma de que algo distinto está sucediendo.
Esto es normal y, por suerte, transitorio.
Una vez que se normalice la situación o que el bebé logre adaptarse a la novedad, volverá a dormir como antes, sin ninguna dificultad.
Por otra parte, la mayoría de los niños viven el momento de la noche como un momento muy peligroso, ya que se lo aparta de las personas que lo cuidan.
Al principio es muy difícil para él entender que esta separación es transitoria, por lo que se asusta mucho y sólo se calma cuando acuden a socorrerlo.
Poco a poco, irá comprendiendo que no queda abandonado, y le alcanzará con ver su cuna, su chupete o su muñeco preferido para proseguir el sueño.
Por esta razón es tan importante transmitirle la seguridad de que el adulto permanecerá junto a él durante la noche, y apenas lo comprenda, avanzar en enseñarle a estar un rato solo.
La noche es una continuación del día, y para el bebé no existe una línea divisoria entre ellos.
Es por esto que no debemos alarmarnos cuando el bebé luego de algun día "especial" presente dificultades para dormir, seguramente ésto será pasajero y todo volverá a la normalidad rápidamente.
Aprender a dormir solo de noche está ligado, sin ninguna duda, a la tarea de aprender acerca de la independencia, y esto, que parece tan sencillo, resulta a veces un verdadero desafío de la crianza.
Fuente: zonapediatrica.com
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